Alquilar una villa en la Costa Brava permite disfrutar del litoral a su propio ritmo, con más espacio e intimidad, especialmente en familia o entre amigos.
Algunas propiedades, situadas sobre las calas, ofrecen vistas al Mediterráneo desde las terrazas o las zonas de estar, mientras que otras cuentan con
acceso directo al mar. En nuestra selección de
villas con piscina, resulta fácil alternar los días de playa con los momentos en la propiedad, algo especialmente agradable en pleno verano. Cuando el grupo es numeroso, las amplias terrazas y los espacios para comer al aire libre se convierten de forma natural en el punto de encuentro al final del día, ideales para disfrutar de las largas noches mediterráneas.
Nuestra selección de villas en la Costa Brava se distribuye entre varias zonas emblemáticas, entre calas, pueblos costeros y el interior:
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Tamariu: una buena opción para alojarse cerca de una pequeña bahía resguardada, en un entorno tranquilo y muy orientado al mar.
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Begur: ideal para combinar playas, calas y centro histórico, con fácil acceso a varias zonas del litoral como Sa Tuna o Aiguablava.
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Cadaqués: recomendable por su carácter más aislado, sus casas blancas y su cercanía al Cap de Creus.
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Llafranc: un pueblo costero agradable, con una playa, un pequeño puerto, varios restaurantes y bonitos paseos frente al mar.
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Pals: interesante para disfrutar de un entorno más rural, sin dejar de estar cerca de las playas y del pueblo medieval.
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Palafrugell: una opción práctica para moverse entre varios pueblos costeros y acceder con facilidad a distintas playas de la región.